domingo, 13 de julio de 2008

...

Descubrí una noche en tus brazos el refugio que el camino recorrido antaño me oculto, de milagro no morí en tu murmullo eterno de amor escapando a lomos del corcel alado me aleje de tu esplendor.
¿Donde vas?...desprendido del amor, flotando en un mar de lágrimas, bailándole a la luna, ¿dónde vas? Abriré un silencio guardado en mi arcón de sueños sin tinta…

jueves, 3 de julio de 2008

...

Silencio. Las palabras no sirven en el vacío.
¿Vacío? Un vacío corazón;
un latido comprometedor.
No lo escuches, no importa.

Revelación. Las palabras equivocadas;
una y otra vez.

La misma oración.
Desvela tu imagen en mi sol.
Luz, necesito al fin.

Recoge las cenizas. Pasado.
Hola, te extraño, ¿quién soy?.

Música. La melodía olvidada; el edén de la razón.
¿Razón? Mentira. Restos de una ilusión.
Palabras. Tu daga envenenada; desángrame.

Te quiero. No puedo. Basta.
Correr. Escapar del alma.
¿Existe?. La siento; duele.

Volver. Una y otra vez.
¿Lo ves?. Necesito ser.
Dame luna. Justifícame.

Rayo dorado de amanecer; efímero.
Silencio. Nuevamente.
¿Nuevo?. Jamás.
Pasado; alimento del alma.
Perdición.

sábado, 14 de junio de 2008

Fragmento de "El Matadero".

"Se originó de aquí una especie de guerra intestina entre los estómagos y las conciencias, atizada por el inexorable apetito y las no menos inexorables vociferaciones de los ministros de la Iglesia, quienes, como es su deber, no transigen con vicio alguno que tienda a relajar las costumbres católicas: a lo que se agregaba el estado de flatulencia intestinal de los habitantes, producido por el pescado y los porotos y otros alimentos algo indigestos. Esta guerra se manifestaba por sollozos y gritos descompasados en la peroración de los sermones y por rumores y estruendos subitáneos en las casas y calles de la ciudad o dondequiera concurrían gentes. Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población, y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo, se trajese ganado a los corrales. En efecto, el decimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al matadero del Alto una tropa de cincuenta novillos gordos; cosa poca por cierto para una población acostumbrada a consumir diariamente de 250 a 300, y cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne. ¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!"

Esteban Echeverría.

viernes, 13 de junio de 2008

¿Dónde están?

¿Y dónde están ellos ahora? No los encuentro debajo de mis lágrimas, solo en los cofres donde guardo mis sonrisas. Miro hacia atrás y ahí están, distantes, intangibles. Miro hacia adelante y esta niebla no me deja verlos... ¿O será que no están allí? Estiro mi mano más allá del muro de las sombras, y solo encuentro una llama de furia que me envuelve.
Quizás no sepan, quizás. Tal vez no entienden, tal vez. Puede ser que solo esté gritando en silencio, pero en esta calma noche recuerdo todos sus nombres, recuerdo todos sus pasos, y espero oírlos. Espero oir sus voces pronunciando esas palabras que me desespero por oir. Hasta creo poder escucharlos, desde aquel rincón de mi memoria intacta.
¿Dónde están ellos ahora? Ellos a quienes intento darles el cielo, darles mi alma. ¿Dónde está su parte? Este contrato no me resulta beneficioso si no consigo aquel que lo cumpla, pero no puedo romperlos. Mi conciencia, tantas en una, me lo impiden.
Quisiera poder verlos claramente, a todos ustedes, a todos ellos, a todos aquellos, a todos nosotros. Una sonrisa lejana no vale nada en estas épocas tan turbias.
¿Donde están ellos ahora? ¿Donde están?

Cuestión de tiempo

Qué lentas pasan las horas, pero mañana será otro día y luego vendrá otro año. Otros serán los recuerdos que llenen el espacio entre tu sombra y mis miedos, y no alcanzará la vanidad del tiempo para superar la fragilidad de cada nuevo amanecer.
Otro idioma hablarán, falto de nuestras verdades. Y nuestros espejos verán otros rostros y se darán cuenta de que extrañan tus ojos. Esa mirada será perpetua y lo que será del mundo el tiempo que quede, no me importa.
De qué me serviría la eternidad, si todos los soles que me acompañan se irían; si todas las lunas se quedarían sin sus noches y cuando llegue la hora me abandonarían. Tu mirada y tu sonrisa serán infinitas en mi mente y en la de tantos, es cierto, pero será solo eso. Tu escencia vibra en la memoria, pero no me abraza.
¿Será interminable esta locura? ¿Será eterno este amanecer? ¿Cómo congelar el tiempo, si no para de arder?
Y te siento tan lejos hoy, pero mañana será otro día y luego vendrá otro año. Otras manos harán sonar las cuerdas y otras voces cantarán las canciones que nos dedicamos en silencio. Otros escribirán las mismas palabras que no se cansan de ser escritas, porque están perpetuadas en nuestras almas, voceras del tiempo.
Los ruidos de los mares que navegamos serán los mismos, y aunque nada cambie todo será diferente, porque aunque las horas pasen lentas, mañana será otro día y luego vendrá otro año.

EXTRAVIO

Me perdí sin mas y jamás logre volver de ese charco que rodea al infinito, recorrí fronteras traspasando ríos de miel y noche, nadando tras el crepúsculo.
Busque el camino en el horizonte pero nunca llegue a el, trepe sueños, salte al vacío de la ignorancia misma y nunca te encontré. Intersecciones confusas me atrajeron a lugares irreales donde lo deforme cobra forma bajo la mística de las estrellas. Ni la luz, ni la oscuridad, ni el alcohol, ni la sobriedad lograron recordarme el camino, una enredadera de confusión creció en mi mente obnubilando mis recuerdos, sin jardinero amable que se ofreciera a abrirme un camino a ti…
Días, noches, meses, años, no recuerdo cuando fue; sólo veo tus ojos otra vez juzgándome sin razón, desgarrando mi amor y escupiendo infinitas crueldades sin merecerlo yo.
Me perdí en tu mirada ese día y ya no pude mas volver, me desvanecí casi como en un desmayo, pero ya no desperté.

viernes, 25 de abril de 2008

Nombres con sentido

Hace algunos años, cuando con mi familia viajamos al norte de nuestro país, visitamos, entre otras ruinas, el Pucará de Tilcara. Durante la visita guiada al frente de un lugareño, un nombre, o un hombre, de la historia del sitio me sonaba familiar: Juan Bautista Ambrosetti. Tal era el nombre del museo de nuestra ciudad, que para mi oido no era un detalle menor. Cuando tuve la oportunidad de consultar sobre ese hombre que su nombre me despertaba curiosidad por su familiaridad, me enteré que se trataba de alguien nacido en Gualeguay. Juan Bautista Ambrosetti nació y vivió gran parte de su infancia en nuestra ciudad, hasta que su familia se trasladó a Buenos Aires. Fue un investigador de las ciencias naturales que se formó al margen de los planes sistemáticos de la universidad, aunque una vez reconocido su prestigio y el valor de sus investigaciones trabajó como docente en la UBA. Creo el museo etnográfico nacional que también lleva su nombre. Y el hecho que desencadena la historia: fue quien descubrió las ruinas del Pucará de Tilcara.
Un hombre marcado por el río y nuestras calles, haciendo aportes valiosos a nuestro país, del cual nunca había escuchado más que su nombre.

viernes, 18 de abril de 2008

SIGO ESTANDO MUERTO

Una duda incierta
Late en mi corazón,
Yo sigo dando vueltas
No encuentro mi razón.
Bala perdida
No hay camino para mí
Como un ciego me encuentro
Sin lazarillo sigo aquí.
Sin giro ni retorno
El silencio me abraza hoy
También es música
Que acopla mi corazón…
Una puerta en lo oscuro,
Me invita a traspasar
Las sombras más lejanas
De lo que tú contemplas como realidad.
Las imágenes se deforman;
Chocan locura y realidad,
Este faso no es tan fuerte,
Te veo aun acá.
Ángel muerto que aun vive
Dame algo de paz,
Si eso no me cedes
Dame agua y nada mas…
Tus ojos se enrojecen
Me pierdo sin huella,
Tan lejana es ahora
Como extraña
Tu cordialidad!!
Sin un peso
Sin camino
A mi destino me tiro hoy,
Dejo de de lado mis días
Aparto mi corazón,
Desato mis deseos y por vos…
¡Me pierdo hoy!
Quisiera y no puedo
En gárgola de piedra me convierto,
Mis pecados me acechan.
Sigo estando muerto.

domingo, 16 de marzo de 2008

Restos de vos

Plumas plateadas se desprenden de tus alas para recordarme que ahí estas, se entremezclan con mis cabellos, cubren mi cuerpo como si fueras tú nuevamente.
Es el recuerdo de que en mi mente siempre estás, como la chispa necesaria para reavivar mi fuego una y otra vez, cuando sea necesario, para no caer y volver a ser ese despreciable ser de piedra.
Libres como mariposas nos entrelazamos como una enredadera y nos amamos una noche sin final. Una noche sin luna, sin aire, sin vida; una noche nuestras y de nadie mas…
Ya perecieron las mariposas, se secó la enredadera. El sol ilumina mis días, siendo la luz que me das en la noche vivaz.
¿Volverás o sólo me quedan pedazos de vos? Restos de vos…

jueves, 28 de febrero de 2008

¿QUIEN ERES TU?

Solo veo tu sombra
Deambulando a mí alrededor
Tu cuerpo me hace desear,
Tu rostro escondido tras la oscuridad…
…Me hace caer en la tentación…
Solo puedo imaginarte,
Ya que no puedo encontrarte;
Y aunque busque a mí alrededor
Tú prefieres mantenerte oculto
Tras las sombras…
La ansiedad me consume
Día a día, noche tras noche,
Las horas se me hacen eternas
La vida perdió el sentido
Que había logrado encontrar
Solo hay algo que deseo con total fervor
Que hace que mi fuego interno se encienda
Solo deseo ver tu rostro y,
Tal vez si me lo permitieras
Posar mis labios sobre los tuyos
Y compartir así tus deseos más ocultos…
¿Quién eres tú?
Que día y noche surges en mis pensamientos
Sin razón alguna,
Pues no he logrado verte
No he logrado encontrarte
Solo eres una sombra
Rondando por las oscuridades de mí ser