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domingo, 27 de enero de 2008

Modernidad del robo

¿A quién no le gusta ir al parque?Con amigos,mate,cartas,para charlar o dar un paseito,todos terminamos en algún momento en el parque y es imposible no ver el "puente".
Se suponía que la costanera sería una muestra de avance de nuestra ciudad, que sería como se debe pero fijense, hasta en lo mas mínimo la política y la plata logran corromper un sueño.
Algo tan sencillo como un puente que conectara el parque Quintana con la flamante costanera (no puedo evitar decir:OH!), nada mas simple que una estructura de concreto para los ciclistas y peatones ya que los autos y demás móviles no podrían cruzar a través de él...¿Qué pasó?
y...se construyó el puente,con la mitad del presupuesto dado.Parece que terminó bien, pero no, ese puente nunca llegó a estrenarse.
Justo en el medio se notaba el robo, si es claro, malos materiales para reducir costos...Se derrumbó, nadie lo cruzo, fue un gran desperdicio de fuerzas y una muestra más de que no se puede creer en la palabra de un político.
Es claro que se tuvo que levantar otro puente, sino ¿cómo cruzarían los peatones de otra forma que no fueran las entradas para los móviles???.
El nuestro es un puente modernista, ostentoso para mi gusto si miro el paisaje rústico del lugar, pero sirve para recordarme que hay que equivocarse feo para hacer bien las cosas, todo hablando de seguridad humana y conformidad.
¿Qué nos queda?Elección, no elección, para mi es la misma mierda!!
El río sigue estancado, se notan los pedazos del viejo puente en el estanque, las compuertas no abren, desaparecen árboles, queman los quinchos del parque(teniendo a la policía para protegernos, disculpen mi jaja), queda demostrar la disconformidad con los gobernantes, omito el "nuestros" ya que mios no lo son hasta que se pongas las pilas y no sea necesario construir un puente de prueba que se caiga con sólo mirarlo sino que desde los cimientos sea un puente transitable y seguro...Hecho con el presupuesto exacto, cerrando los números y que el gobernante de turno no aparezca con una auto nuevo..
¿Qué nos queda?Desbaratar esos "modernos" métodos de robo, que el acto sea de hecho!

domingo, 30 de diciembre de 2007

Ideas románticas

Cuando hablamos de un proyecto de ciudad que apunte a la educación y a la revalorización de nuestra cultura, no es que dejemos de lado lo relacionado a lo económico; el desarrollo económico es indispensable para el éxito de cualquier proyecto; sin embargo nos referimos a establecerlos como prioridad y llevar a cabo un desarrollo económico en el marco de un escenario social con otros valores distintos a los del presente.

No son meras ideas"románticas" irrealizables, como me dijo un amigo. Son ideas que apuntan a problemas profundos de nuestra sociedad, imposibles de solucionar con tan solo un crecimiento del empleo y la riqueza. Es el gran problema de nuestra mentalidad retrograda; de nuestro pensamiento cerrado y ofuscado. Es el problema de nuestra incapacidad de imaginar otras realidades que nos lleve a organizar y construir. Es el problema de una competencia interna absurda y destructiva. Es el problema de no sentirnos orgullosos de ser gualeguayenses y de no querer lo nuestro por desconocimiento e indiferencia.

La cultura y el arte permiten el desarrollo humano de las mujeres y de los hombres. Son un viaje instrocpectivo de conocimiento de nuestra riqueza individual, que se plasma en nuestra relación social.

Ayer por casualidad encontré una frase en el "Diario del Viajero", que si bien se refiere a espacios físicos, ilustra muy bien esta idea: "El arte no sólo embellece a las ciudades y a las personas que las habitan, sino que genera espacios que invitan a imaginar, a crear y reflexionar".

Imaginar, crear y reflexionar están a la altura de nuestras necesidades más urgentes. Son la clave de una mentalidad de progreso, en todo el sentido de la palabra.

martes, 25 de diciembre de 2007

Necesario intercambio

Un artículo publicado el domingo pasado en el diario "Gualeguay al día" me recordó algunas de las funciones que me parece cumplen las plazas centrales, de ciudades chicas.
El autor habla de tratar de entender el lenguaje de la plaza, para de esa forma poder disfrutarla y darle la importancia que este elemento urbano se merece.
Las plazas son un punto de reunión natural por su condición de centro neuralgico de la ciudad y por contar con un agradable paisaje que nos invita a pasar tiempo con nosotros mismos e interactuar con nuestros vecinos. La plaza es un lugar adonde uno espera encontrarse; adonde tomandose tiempo para relajarse sentado abajo de un árbol, no quiere perderse el movimiento de la ciudad; adonde se cruzan los caminos provenientes de todas las direcciones y la ciudad se funde en esa gran manzana verde.
La plaza es "el alma del pueblo" y por eso, todo lo que en ella se realice toma otro color. De ahi cuan imponente puede ser un acto del 25 de Mayo al lado del mástil, al momento de cantar el himno y de remontarse en el tiempo sobre algún hecho, cuando tantos gualeguayenses se encuentran juntos escuchando.
Sin embargo, la plaza no está siendo bien cuidada, ni tampoco se le está dando demasiado uso social, en un nivel más general.
En la plaza se deberían llevar a cabo encuentros de arte y cultura (por ser este un lugar físico especial por el equilibrio entre ciudad y naturaleza), y además, reuniones sociales convocadas por quienes hacen política.
Una profesora de formación ética y ciudadana nos contó una vez, que los fines de semana, en algunas ciudades chicas de paises desarrollados, el pueblo se reunía en la plaza central para debatir sobre los problemas y proyectos que a todos sus habitantes les competen.
La plaza es un lugar de comunicación, de intercambio de ideas y posturas. En la plaza, quienes gobiernan, deberían estar a la misma altura que sus representados para comprender sus preocupaciones y escuchar ideas, que puedan ser fructiferas en su toma de decisiones.
La tan necesaria comunicación para comprender posturas y lograr acuerdos entre nosotros, los gualeguayenses, bien puede ser llevada a cabo por iniciativa de las autoridades municipales y partidos políticos, en el inmejorable contexto de nuestro alma, llamado Plaza Constitución.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Arribar al puerto

Las ideas que alternativamente damos en el blog sobre nuestra posición acerca de como se debe encarar un plan de desarrollo, apuntan al fomento de la educación y la cultura como base para encontrar una identidad común, que nos lleve a obrar de acuerdo a un sentimiento del conjunto.Dentro de este contexto se deben crear espacios físicos donde sea posible el desarrollo de las artes y se destaque nuestro pasado. Puerto Ruiz es el lugar ideal por su entorno natural, la estructura del puerto viejo y su historia.

Hace algunos meses cuando fui de paseo por última vez, no pude evitar soñar un puerto transformado en un gran centro cultural. Adonde en uno de los galpones hubiera un auditorio enorme, en el cual se desarrollasen charlas semales sobre temas de diversa índole, conciertos de música, obras de teatro y se reprodujerán documentales o películas cercanas al arte de la imagen y sonido, cercanas al sentimiento del vivir cotidiano, ajenas a la introducción de ideas estereotipadas de la vida. En la antesala del auditorío encontrariamos una exposición de fotos temporales, sacadas por jovenes, imagenes de la ajetreada actividad del centro y carteleras con la actividad a realizar.

El segundo galpón sería, primero, un museo sobre el puerto en sí: adonde se mostrasen fotos del pasado de oro, que le dió la posibilidad a nuestra ciudad de consolidar bases de una ciudad (en el fondo) grande; adonde se contasen las historias de las mujeres y hombres que hicieron posible su existencia y su permanencia en el tiempo; adonde aprendamos como era que funcionaba el puerto y porque al puerto le debemos gran parte de lo que somos. En este museo se proyectarían documentales en pantalas colocadas en las puertas de las salas, que recreen esa historia y las paredes y las luces estarían colocadas de tal forma de resaltar los más mínimos detalles de nuestro rico patrimonio, de una parte importante nuestra.

Las paredes, las vigas de hierro, el empedrado, las vías y las grúas, simularían haber sido trasladas de esa otra época, a nuestros días, impregnándonos cada vez más del secreto del pasado, dulcificando nuestros sentidos, en el marco de un sentimiento de extraña alegría por el continuo descubrimiento de montones de cosas valiosas, hasta ese momento ignoradas e inválidas de reproche y rencor por desconocimiento.

En el tercer galpón habría un gran mercado; mercado de frutos, de pescados de nuestro río y de artesanías. Un lugar adonde las remeras con dibujos impresos sobre Gualeguay y los carnavales, destinas a la función de ostentar km de viaje vacíos, ni se animen a aparecer, aullentadas por la esencia original del lugar, por ese olor a Puerto Ruiz y al río de Juanele penetrante. En ese gran mercado, los pescadores le ofrecerían a los visitantes probar de los pescados del Gualeguay y los visitantes fascinados por el sabor y la labor de estos amables hombres, le charlaran de su vida en tan hermoso lugar y soñaran por un segundo sus vidas, levantándose al alba para tirar el riel desde una canoa, observar el río, el sol y el horizonte verde inalcanzable.
Junto a ese galpón, y sobre el río, habría bares y comedores, que permitan a los visitantes seguir soñando.

Puerto Ruiz estaría conectado a Gualeguay por un simpático trencito, como en los viejos tiempos de La Solís.

Si las ruinas nos invitan a imaginar una realidad lejana, un puerto ambientado a su época, resaltando su entorno natural, con actividad constante y con capacidad para desarrollar distintas ramas del arte, nos invitaría a soñar realidades más profundas, en un viaje instrocpectivo, que además se convierta en un interesante atractivo para nuestros visitantes.

lunes, 19 de noviembre de 2007

La salvación

Es sorprendente, en la dificil realidad que nos toca vivir, el dato de la recaudación del casino de la ciudad en los días de cobro. Gente con sueldos que apenas alcanzan a cubrir las necesidades mínimas, concurre a jugarse todo, a dejar lo poco que tiene. Me cuesta creer cuando me lo cuentan y a la vez me preocupa.

De ninguna manera estoy de acuerdo con la denominación de "lugares de entretenimiento o juego", refiriendose a juego como una forma de divertirse y pasarla bien, para este tipo de negocio. Más bien son lugares, donde la gente pone en juego sus marchitas esperanzas y le brinda al azar, el control de su destino.

En una sociedad tremendamente desigual, injusta y prejuiciosa, lugares de juego de azar se presentan como el posible fin a un presente tortuoso, como la mano tendida a un futuro distinto. Son la posible salvación a una situación degradante, la forma de torcer un destino no deseado y al mismo tiempo no elegido. No elegido por ser privada las herramientas de prepararse y formarse, para aspirar a algo más.
Sin igualdad de oportunidades, que permitan que cualquier persona con trabajo, esfuerzo y dedicación llegue hasta donde desee (sin que esto se refiera exclusivamente al dinero), es lógico que se recurra a formas desesperadas como el juego de azar.
Permitiendo negocios como este y no haciendo nada por crear trabajo, alcanzar un buen nivel académico de las escuelas y brindar salud digna, fomentamos la mantención de una estructura social de privelegios y desigualdades.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Los turist

Frecuentemente se piensa, que la oferta turistica de Gualeguay debe apuntar a la construcción de un complejo termal, de un autódromo y en mutar nuestra fiesta de carnaval, en una celebración más comercial, basándose en casos exitosos de otras ciudades entrerrianas. Los tres proyectos de los que se habla encajan en cualquier ciudad a la perfección y sus resultados son muy prometedores, sin embargo atraen turistas que no buscan la ciudad en si misma, sino solo sus atractivos, sin discriminar el lugar, más allá de las distancias.

Siendo nuestra ciudad un lugar que todavía no comenzo a funcionar turisticamente, nos debemos plantear la pregunta de si queremos hacerla para un público indiferente y masivo, o para un grupo más reducido pero ávido de conocer nuestro Gualeguay.

En el segundo caso es para quienes buscan algo diferente, para turistas que llegan abiertos a conocer la ciudad y su gente, que gustan de la cultura autóctona como medio de comprender mejor el lugar; que quieren ver a su gente mostrando lo suyo, su música, sus historias, su pasado, sus pinturas, sus artístas, sus lugares tranformados por la rutina y no solo ver a su gente atendiendo, para obtener un redito comercial.

Un turismo que sirva desde lo económico pero que al mismo tiempo sirva como motor para rescatar nuestro pasado y nuestra cultura; para que tengamos a quien mostrale lo nuestro y sentirnos orgulloso de eso.

Es más feliz saber que la gente conoce Gualeguay por su pasado rico en historias y que la conoce como ciudad del arte, de la cultura, de grandes artistas, y no por atractivos que existen en cualquier lado y no tienen que ver exclusivamente con nosotros.

Gualeguay tiene que apoyar eventos culturales como el magnífico encuentro de coros, los carnavales (como evento cultural), cantando en el río e interesarse por seguir creando celebraciones de este tipo; tiene que recuperar sus edificios históricos, crear museos y centros culturales; tiene que fomentar el desarrollo de actividades autóctonas, como las diversas expresiones del arte del litoral.


Podemos elegir entre ser un vulgar lugar turístico, a donde nosotros no seamos más que servidores de un enorme contingente o por el contrario, ser anfitriones de una fiesta de nuestro pasado y de nuestra cultura, y hasta del resto de las culturas, en la fiesta de la diversidad enriquecedora.

domingo, 28 de octubre de 2007

La salud de los enfermos

En el cuento de Cortazar la historia gira entorno a la estabilidad emocional de una madre, que deben lograr los integrantes de su familia, para no complicar su frágil estado de salud. Sus familiares se ocupan de ocultar la muerte de uno de sus hijos en Uruguay, haciéndole creer que viajo a Brasil para realizar un trabajo para una empresa importante y de esquivar, mediante cartas, la posibilidad de una visita de su hijo. A lo largo del cuento la mentira crece cada vez más, llegando al punto de ser irreversible. Al final, que es el de su muerte, ella termina admitiendo haber aceptado ser engañada y su familia creyendo en su gran mentira.

Con el pueblo argentino sucede algo similar; luego de un periodo muy difícil de crisis, de hambre, de desempleo, de caos y de luchas internas, no se le puede dar malas noticias, hay que intentar de cualquier forma posible mantener su estabilidad emocional, para evitar recaídas en su frágil estado de ánimo. Y si darle solo buenas noticias implica la utilización de la mentira, (esconderle los diarios a mamá e inventarle cartas de Alejandro desde Brasil) bienvenido sea, ya que eso parece no ser importante.

Pero cuando estando al tanto de la mentira, acepte ser engañado y por tanto, acepte esa irrealidad, que le quieren presentar, es mucho más grave.
El pacto de mentira puede ser ventajoso en el corto plazo, para quien miente, pero es dañino en el largo plazo, ya que a medida que la mentira avanza es cada vez más difícil volver hacia atrás; la tarea de recuperar la credibilidad se hace imposible y no hay oportunidad de mantener una comunicación sincera., imprescindible en una relación entre representantes y representados.

Elegir seguir siendo mentido, es tomar la mentira de otros para mentirse a uno mismo. Y tal es el camino que parece hemos elegido.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Decadencia

En ese entonces no contaba con la madurez necesaria para hacer un análisis crítico y me sometí, como se someten tantos ante la experiencia de aquel soberbio que se atreve a hacerse notar. Me convertí en uno de sus siervos, una esclava del sistema de mentiras engendrado por esos miles poderosos que se alzan ante las multitudes, diciéndose defender y respetar nuestros derechos, que terminan solo siendo los suyos, los de ese grupo.
Años después comprendí el significado de la palabra oligarquía. Antes me costaba tanto diferenciar la palabra democracia de la palabra demagogia, pero ahora sé que la demagogia es, como él, quien logró imponerse ante alguien débil.
La dictadura era solo una palabra atroz para mis oídos, no un hecho, no una posibilidad. Era solo algo lejano que ocurrió en repetidas ocasiones, pero no, ahora no. Cómo podría ocurrir ahora, si somos un pueblo avanzado incapaz de caer en sus garras primitivas. Sin embargo, un haz de luz revelador lentamente fue preemitiéndonos ver claramente todas sus características reflejadas en este régimen al cual nos sometimos con una sonrisa en el rostro, delegando nuestras vidas a los depredadores del sistema.
Años han pasado desde que miles de manos inocentes tomaron una decisión que nos representa hasta hoy. La fuerte mayoría se impuso, pero, ¿contaba con la razón?. La minoría ahora reclama y quiere hacerse escuchar, y a esa minoría se suman también algunos de esos fuertes que hicieron valer su opinión en el momento preciso, y ahora se arrepienten.
Poco falta para remediar nuestro error. A 18 días de las elecciones nacionales muchos responden que todavía no saben a quien votar. Es difícil elegir entre los mismos rostros de siempre, esos que ya hemos comprobado que no son caras, sino crueles caretas con una sonrisa dibujada y que cuentan con las palabras precisas para hacernos caer, aunque dichas palabras no sean más que filosofía barata, falta de verdades.
Más que un consejo, sería una súplica, un llamado a la solidaridad, a la memoria. Este gobierno no es más que una obra de arte que nos quieren pintar para sofocar la realidad. Para opacar los desaparecidos, la inflación, el robo, y miles de carencias y atentados al pueblo.
Confío en la sabiduría de cada uno para tomar las decisiones correctas, y para darse cuenta quienes velan por el bienestar y la seguridad del pueblo, y quienes velan por su propio bienestar y seguridad.
El objetivo primordial hoy en día es instruir a la sociedad. Construir un país de gente pensante, capaz de hacer valer sus derechos por si mismos, que no pueda ser llevada por encima por algún que otro corrupto que intente aprovecharse de las desventajas de su propio pueblo.
No queremos más deKadencia.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Alma grande

Cuando transito las calles de hormigón, de estrechas veredas y de casas con frentes amplios, siento lo mismo que otras ciudades de las provincias de antiguedad símilar. La fisonomía de calles rectas y cuadras perfectamente simétricas; y el paisaje descripto, confunde trasladandonos inconcientemente de una esquina de Gualeguay, a una de Concepción, Concordía o Paraná. Uno avanza por la estrechez a los lados, encausado por los frentes, a un horizonte gris, surtido de colores por la variedad de casas modernas y árboles, que de tanto en tanto, o consecutivamente (como en un tunel urbano), aparecen en nuetro camino.

Pero si hay algo que distingue a Gualeguay del paisaje de las otras ciudades, es su plaza. Al llegar a ella, la amplitud, el cielo, la diversidad de verdes y de monumentos como de árboles y paseos rompen con nuestra impresión de monotonía de las calles.

Cuando camino por la plaza constitución tengo la impresión de caminar por la plaza de una ciudad grande.

Tal será el legado de nuestro pasado, de un momento en particular de nuestra historia o la sumatoria de nuestros presentes. Nuestra plaza es grande más allá de su tamaño; crecío grande esperando que sus calles, y sus habitantes de la acompañen.

Y si como dicen, la plaza es "el alma del pueblo"... la plaza es un misterio inquietante.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Volver al futuro

Mucho se habla sobre la imperiosa necesidad de cambiar nuestra mentalidad, como factor determinante para alcanzar el progreso, pero poco se dice sobre las formas en que se puede llevar a cabo. Una de ellas (para mi la principal) es la enseñanza de historia de nuestro lugar.

En la película "Volver al futuro", el protagonista, Marty Mcfly, viaja al pasado de sus padres, en donde conoce aspectos de su vida desconocidos hasta ese momento por él. Descubre a su padre escribiendo a escondidas cuentos de ciencias ficción, de mucha calidad, que sin embargo, siempre guardó en secreto. Cuando Marty vuelve a su presente, una vez conocido el pasado de sus padres, ellos no son los mismos; su padre es un reconocido escritor de ciencia ficción con varios libros publicados; su padre es una persona "exitosa".
Pero tomando otra lectura de los sucesos, podriamos ver en realidad, que lo que cambia no es su padre sino su visión sobre él, una vez conocido su pasado. Ahora que lo conoce, es alguien mucho más valioso; su padre es un gran escritor y un gran hombre a sus ojos.

De la misma forma ocurre, cuando uno conoce la historia de su ciudad.
¿Qué valor puede tener la estatua en honor a la constitución nacional colocada en el centro de la plaza, si para nosotros no es más que una columna de cemento?, ¿cuál es el sentido de llamar a las calles con nombres de personajes de Gualeguay, cuando no son más que un nombre,?, ¿qué esconde la plaza en sus entrañas, las paredes de los galpones de Puerto Ruiz, las escaleras de la iglesia, los eucaliptos del parque Quintana, que lo hagan algo especial, como en realidad son y sabemos, pero no lo sentimos?.

Cuando se conoce el pasado de un objeto, de una persona o de un lugar, eso se convierte en especial y se lo valora, porque significa algo en nuestro vidas; porque es una parte nuestra, y asi la quiere.
Conocer nuestra historia (conocer sobre nosotros mismos), es tanto o más importante para el progreso, que construir un autodromo, un complejo termal o que una gran fabrica, empleadora de mucha gente, se instale en nuestra ciudad; conocer nuestra historia significa querernos como gualeyos.
El resultado de entrar en contacto con nuestro pasado, es un pueblo interesado, unido y organizado, por ver bien a su ciudad.

Y en épocas de cambios, debiera ser tenido en cuenta por las nuevas autoridades municipales, la introducción de la enseñanza obligatoria de historia de Gualeguay; una reforma impresindible.

Nosotros empecemos por abrir el libro de Vico, y darnos la posibilidad de caminar por otra plaza, por calles con nombres con sentido y conocer una gran ciudad.