miércoles, 10 de septiembre de 2008

GualEguay.

Si! GualEguay se pronuncia, no GualIguay.
Hace un par de horas iba en colectivo por Rosario, y un tipo le contaba a una amiga de sus hermosas vacaciones en GualIguay. Dicho sea de paso, no hablaba de nuestro Gualeguay, sino de Gualeguaychu, porqe nombró un par de lugares de allá, pero bueno, a la confusión entre el uan y el chu ya estamos acostumbrados.
Ahora... ¿GualIguay? Ya me parece mucho. Cuando lo escuché por quinta vez estuve por bajarme del colectivo, pero faltaba para mi parada, los taxis están caros y estaba apurada para esperar otro colectivo, así qe tuve qe seguir escuchándolo atentamente durante otros minutos.
Estoy considerando seriamente la posibilidad de salir a pegar afiches por todo Rosario qe digan GUALEGUAY: NI GUALEGUAYCHU NI GUALIGUAY NI NADA QUE SE LE PAREZCA.
Si, si. Muy mala redacción todo lo qe acabo de escribir sobre esto, pero me dio MUCHA rabia, y ¿qé mejor lugar para expresarlo?.
Sin más qe decir me despido atentamente y agradeciendo el espacio.

martes, 2 de septiembre de 2008

Mera quimera

De repente te vi acercándote hacia mi. Sentía que mi pecho explotaba de sensaciones confusas, hermosas, dolorosas. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo al momento de saludarte. Tu tranquilidad me conmueve.
Con sencillas palabras llenaste mis oídos, y casi sin querer tuve que reír. Me impresiona mi torpeza cuando estás acá, tan cerca de mí, de mi alma, de mis latidos (que son tuyos).
Imagino tantas veces situaciones en las que logro decirte algo sobre todo esto, pero nada de eso me sirve llegado el momento. Todo parece un sueño, y en él floto hasta tus brazos.
Recuerdos que no existen llegan hasta mi mente, y sólo sonrío al pensar que estás ahí y no lo sabes. ¿Nunca lo sabrás? Todo está en mi, lo sé.
Y nuevamente te vas. Te sigo con la mirada, disimuladamente, hasta que desapareces. Ya habrá oportunidad.-

miércoles, 20 de agosto de 2008

Marioneta

Me encuentro una vez más atormentada por la tortura de alimentarme de sueños. Mi vida, girando en torno a tu utópica imagen que solo estrechó mis ojos aquella vez, se va consumiendo en el mar de mi imaginación y mis lágrimas. Este temor a confesar la verdad de a poco va alejandose de mi con recelos, desprendiendose de la vergüenza que reservo para mi. Y tu voz se repite una y otra vez en mi mente, ese lugar, el único en que puedo, o quiero, ser realmente yo. Y entre ficticios encuentros formo tu personalidad a mi gusto, basada en esas palabras, hermosas palabras, que no me sueles regalar.
El insomnio se ha apoderado de mi y me desbarata a cada instante. Bajo análisis, todo resulta tan superfluo que solo puedo reír. Pero los sentimientos nada tienen que ver con las racionalidades, esas que tienden a atar el alma y destruir ambiciones.
Hay tanto silencio en este rincón del alma, aguardando tu voz. Tu voz… renace, vuela, me lleva, me estremece… Si, lo acepto. Soy una marioneta de tu melodía, como tantas, como tantos. No resuelvo, no intento. Ya no hablo si no es de ti. Ya no me levanto, ya no quiero sufrir.
Muero hoy, desconsolada de un ayer. Las escasas palabras que puedo pronunciar en tu presencia, nada reflejan. Estas palabras que aquí se plasman, son quien soy y quien quiero ser, muy a pesar del sol.
Desvelada entre tu tiempo, descubro las alas de tu sentir, remotamente mágicas, subiendo, saliendo, muriendo, cual si fueran este eterno hoy. Revivo el repique de tus manos en la realidad, y tu caricia áspera solo consigue transmitirme más energías para continuar esta empresa de despedidas imaginarias, producto de mi otro yo, mi verdadero yo, éste que te escribe.
Te sueño y te pienso noches enteras. Solo necesito un poco de paz, o un poco de desorden que me enseñe a vivir de verdades. Un caudal que alimente mi imaginación, me libere. Libérame. Suéñame.
Solo quiero que sepas mi nombre…

martes, 12 de agosto de 2008

Efímera eternidad

Todavía sonaban las cuerdas. Cuando los acordes se apagan, me voy, dijiste. Y yo ingenuamente, no te creí. Pensaba que siempre estarías ahí, que ese momento sería eterno. Hablábamos de diversas cosas, de diversos sueños, y me sentía repleta de cosas por expresar. Reías, y yo me enamoraba de tu voz, nuevamente. Sonreías al hablar, en tu dulce melodía, y yo caía en tu juego. Pero, ¿cómo escapar?. No puedo alejarme del calor que irradia tu presencia, no puedo desprenderme de esta sensación que me abruma, cual si fuera la primera vez que te escucho.
Creía que sería eterno, y así lo sentía. Pero sin embargo, dijiste algo breve sobre las secuelas del cariño, y desapareciste. Esa melodía se había apagado.

Hasta la próxima, susurré dentro mío.

domingo, 13 de julio de 2008

...

Descubrí una noche en tus brazos el refugio que el camino recorrido antaño me oculto, de milagro no morí en tu murmullo eterno de amor escapando a lomos del corcel alado me aleje de tu esplendor.
¿Donde vas?...desprendido del amor, flotando en un mar de lágrimas, bailándole a la luna, ¿dónde vas? Abriré un silencio guardado en mi arcón de sueños sin tinta…

jueves, 3 de julio de 2008

...

Silencio. Las palabras no sirven en el vacío.
¿Vacío? Un vacío corazón;
un latido comprometedor.
No lo escuches, no importa.

Revelación. Las palabras equivocadas;
una y otra vez.

La misma oración.
Desvela tu imagen en mi sol.
Luz, necesito al fin.

Recoge las cenizas. Pasado.
Hola, te extraño, ¿quién soy?.

Música. La melodía olvidada; el edén de la razón.
¿Razón? Mentira. Restos de una ilusión.
Palabras. Tu daga envenenada; desángrame.

Te quiero. No puedo. Basta.
Correr. Escapar del alma.
¿Existe?. La siento; duele.

Volver. Una y otra vez.
¿Lo ves?. Necesito ser.
Dame luna. Justifícame.

Rayo dorado de amanecer; efímero.
Silencio. Nuevamente.
¿Nuevo?. Jamás.
Pasado; alimento del alma.
Perdición.

sábado, 14 de junio de 2008

Fragmento de "El Matadero".

"Se originó de aquí una especie de guerra intestina entre los estómagos y las conciencias, atizada por el inexorable apetito y las no menos inexorables vociferaciones de los ministros de la Iglesia, quienes, como es su deber, no transigen con vicio alguno que tienda a relajar las costumbres católicas: a lo que se agregaba el estado de flatulencia intestinal de los habitantes, producido por el pescado y los porotos y otros alimentos algo indigestos. Esta guerra se manifestaba por sollozos y gritos descompasados en la peroración de los sermones y por rumores y estruendos subitáneos en las casas y calles de la ciudad o dondequiera concurrían gentes. Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población, y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo, se trajese ganado a los corrales. En efecto, el decimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al matadero del Alto una tropa de cincuenta novillos gordos; cosa poca por cierto para una población acostumbrada a consumir diariamente de 250 a 300, y cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne. ¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!"

Esteban Echeverría.

viernes, 13 de junio de 2008

¿Dónde están?

¿Y dónde están ellos ahora? No los encuentro debajo de mis lágrimas, solo en los cofres donde guardo mis sonrisas. Miro hacia atrás y ahí están, distantes, intangibles. Miro hacia adelante y esta niebla no me deja verlos... ¿O será que no están allí? Estiro mi mano más allá del muro de las sombras, y solo encuentro una llama de furia que me envuelve.
Quizás no sepan, quizás. Tal vez no entienden, tal vez. Puede ser que solo esté gritando en silencio, pero en esta calma noche recuerdo todos sus nombres, recuerdo todos sus pasos, y espero oírlos. Espero oir sus voces pronunciando esas palabras que me desespero por oir. Hasta creo poder escucharlos, desde aquel rincón de mi memoria intacta.
¿Dónde están ellos ahora? Ellos a quienes intento darles el cielo, darles mi alma. ¿Dónde está su parte? Este contrato no me resulta beneficioso si no consigo aquel que lo cumpla, pero no puedo romperlos. Mi conciencia, tantas en una, me lo impiden.
Quisiera poder verlos claramente, a todos ustedes, a todos ellos, a todos aquellos, a todos nosotros. Una sonrisa lejana no vale nada en estas épocas tan turbias.
¿Donde están ellos ahora? ¿Donde están?

Cuestión de tiempo

Qué lentas pasan las horas, pero mañana será otro día y luego vendrá otro año. Otros serán los recuerdos que llenen el espacio entre tu sombra y mis miedos, y no alcanzará la vanidad del tiempo para superar la fragilidad de cada nuevo amanecer.
Otro idioma hablarán, falto de nuestras verdades. Y nuestros espejos verán otros rostros y se darán cuenta de que extrañan tus ojos. Esa mirada será perpetua y lo que será del mundo el tiempo que quede, no me importa.
De qué me serviría la eternidad, si todos los soles que me acompañan se irían; si todas las lunas se quedarían sin sus noches y cuando llegue la hora me abandonarían. Tu mirada y tu sonrisa serán infinitas en mi mente y en la de tantos, es cierto, pero será solo eso. Tu escencia vibra en la memoria, pero no me abraza.
¿Será interminable esta locura? ¿Será eterno este amanecer? ¿Cómo congelar el tiempo, si no para de arder?
Y te siento tan lejos hoy, pero mañana será otro día y luego vendrá otro año. Otras manos harán sonar las cuerdas y otras voces cantarán las canciones que nos dedicamos en silencio. Otros escribirán las mismas palabras que no se cansan de ser escritas, porque están perpetuadas en nuestras almas, voceras del tiempo.
Los ruidos de los mares que navegamos serán los mismos, y aunque nada cambie todo será diferente, porque aunque las horas pasen lentas, mañana será otro día y luego vendrá otro año.

EXTRAVIO

Me perdí sin mas y jamás logre volver de ese charco que rodea al infinito, recorrí fronteras traspasando ríos de miel y noche, nadando tras el crepúsculo.
Busque el camino en el horizonte pero nunca llegue a el, trepe sueños, salte al vacío de la ignorancia misma y nunca te encontré. Intersecciones confusas me atrajeron a lugares irreales donde lo deforme cobra forma bajo la mística de las estrellas. Ni la luz, ni la oscuridad, ni el alcohol, ni la sobriedad lograron recordarme el camino, una enredadera de confusión creció en mi mente obnubilando mis recuerdos, sin jardinero amable que se ofreciera a abrirme un camino a ti…
Días, noches, meses, años, no recuerdo cuando fue; sólo veo tus ojos otra vez juzgándome sin razón, desgarrando mi amor y escupiendo infinitas crueldades sin merecerlo yo.
Me perdí en tu mirada ese día y ya no pude mas volver, me desvanecí casi como en un desmayo, pero ya no desperté.