lunes 3 de noviembre de 2008

Dike

Dando vueltas sin descanso, el recelo me desliga de tus brazos, quemando la huella de tus pasos para ahogarme con ese humo dulce que despide tu cuerpo…Néctar deseoso que se me hace inalcanzable en el furor del destino, ¿acaso la Dike no mostrara su rostro para vengar tus males y devolverme la sonrisa? ¿Deberé esperar a futuras generaciones, que quizás durante el trance de alcohol se conozcan y crucen sus labios? O destino fatal que te regodeas cizañándome, punzando mis males, ya tan pasados que colapsan mi espalda, quebrando mi frágil cintura…Que destino maldito me han preparado, ¿acaso la Moira es incapaz de separa el flechazo que el dios del tiempo dejo como marca en mi linaje?
¡Maldita letanía que agobia mis días! Ni siquiera Prometeo en su sufrimiento se vio tan perdido como mi alma danzarina, sin camino, sin ningún vaticinio o prodigio que pueda guiarme y no sea solo un montón de acertijos para mí sin respuesta aparente.
¿Dónde ha quedado la piedad de mis compañeros? Pedida en alguna guerra o quizás flotando en la espuma salobre del mas, no lo se. Ellos simplemente huyen de mí, de la peste que irriga mi cuerpo y mata todo a su paso, es como si el mal de Zeus hubiera tocado mi aura, asesinando mi vida…
¡OH Dike! Solo escucha a un pobre mortal y termina con mi sufrimiento, has que la balanza se enderece de una vez.
(Sin terminar)

viernes 31 de octubre de 2008

Pistas

Siguiendo la pista del sabueso, te busco desesperadamente, pero te escapas de mi como si fuera la peste. Desarmado dejo todo en el destino cruel, incapaz de lograr que voltees y me mires, ya sin animo la agonía me consume como brasa de cigarrillo, casi, casi como aquel que alguna vez compartimos.

La pista ha desaparecido en la niebla que te rodea, sin rumbo continuo, aun no puedo bajar los brazos. Te mantienes pernoctando en mi mente, tu recuerdo esta inmolado en mi pasado.

Dulces labios que alguna vez probé ahora amargos y resecos, irónicamente te has convertido en lo que alguna vez fui, una gárgola fría y sin sentimientos.

El 2 por 4 ha terminado, te escapaste al fin, dejándome desamparado…

miércoles 10 de septiembre de 2008

GualEguay.

Si! GualEguay se pronuncia, no GualIguay.
Hace un par de horas iba en colectivo por Rosario, y un tipo le contaba a una amiga de sus hermosas vacaciones en GualIguay. Dicho sea de paso, no hablaba de nuestro Gualeguay, sino de Gualeguaychu, porqe nombró un par de lugares de allá, pero bueno, a la confusión entre el uan y el chu ya estamos acostumbrados.
Ahora... ¿GualIguay? Ya me parece mucho. Cuando lo escuché por quinta vez estuve por bajarme del colectivo, pero faltaba para mi parada, los taxis están caros y estaba apurada para esperar otro colectivo, así qe tuve qe seguir escuchándolo atentamente durante otros minutos.
Estoy considerando seriamente la posibilidad de salir a pegar afiches por todo Rosario qe digan GUALEGUAY: NI GUALEGUAYCHU NI GUALIGUAY NI NADA QUE SE LE PAREZCA.
Si, si. Muy mala redacción todo lo qe acabo de escribir sobre esto, pero me dio MUCHA rabia, y ¿qé mejor lugar para expresarlo?.
Sin más qe decir me despido atentamente y agradeciendo el espacio.

martes 2 de septiembre de 2008

Mera quimera

De repente te vi acercándote hacia mi. Sentía que mi pecho explotaba de sensaciones confusas, hermosas, dolorosas. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo al momento de saludarte. Tu tranquilidad me conmueve.
Con sencillas palabras llenaste mis oídos, y casi sin querer tuve que reír. Me impresiona mi torpeza cuando estás acá, tan cerca de mí, de mi alma, de mis latidos (que son tuyos).
Imagino tantas veces situaciones en las que logro decirte algo sobre todo esto, pero nada de eso me sirve llegado el momento. Todo parece un sueño, y en él floto hasta tus brazos.
Recuerdos que no existen llegan hasta mi mente, y sólo sonrío al pensar que estás ahí y no lo sabes. ¿Nunca lo sabrás? Todo está en mi, lo sé.
Y nuevamente te vas. Te sigo con la mirada, disimuladamente, hasta que desapareces. Ya habrá oportunidad.-

miércoles 20 de agosto de 2008

Marioneta

Me encuentro una vez más atormentada por la tortura de alimentarme de sueños. Mi vida, girando en torno a tu utópica imagen que solo estrechó mis ojos aquella vez, se va consumiendo en el mar de mi imaginación y mis lágrimas. Este temor a confesar la verdad de a poco va alejandose de mi con recelos, desprendiendose de la vergüenza que reservo para mi. Y tu voz se repite una y otra vez en mi mente, ese lugar, el único en que puedo, o quiero, ser realmente yo. Y entre ficticios encuentros formo tu personalidad a mi gusto, basada en esas palabras, hermosas palabras, que no me sueles regalar.
El insomnio se ha apoderado de mi y me desbarata a cada instante. Bajo análisis, todo resulta tan superfluo que solo puedo reír. Pero los sentimientos nada tienen que ver con las racionalidades, esas que tienden a atar el alma y destruir ambiciones.
Hay tanto silencio en este rincón del alma, aguardando tu voz. Tu voz… renace, vuela, me lleva, me estremece… Si, lo acepto. Soy una marioneta de tu melodía, como tantas, como tantos. No resuelvo, no intento. Ya no hablo si no es de ti. Ya no me levanto, ya no quiero sufrir.
Muero hoy, desconsolada de un ayer. Las escasas palabras que puedo pronunciar en tu presencia, nada reflejan. Estas palabras que aquí se plasman, son quien soy y quien quiero ser, muy a pesar del sol.
Desvelada entre tu tiempo, descubro las alas de tu sentir, remotamente mágicas, subiendo, saliendo, muriendo, cual si fueran este eterno hoy. Revivo el repique de tus manos en la realidad, y tu caricia áspera solo consigue transmitirme más energías para continuar esta empresa de despedidas imaginarias, producto de mi otro yo, mi verdadero yo, éste que te escribe.
Te sueño y te pienso noches enteras. Solo necesito un poco de paz, o un poco de desorden que me enseñe a vivir de verdades. Un caudal que alimente mi imaginación, me libere. Libérame. Suéñame.
Solo quiero que sepas mi nombre…

martes 12 de agosto de 2008

Efímera eternidad

Todavía sonaban las cuerdas. Cuando los acordes se apagan, me voy, dijiste. Y yo ingenuamente, no te creí. Pensaba que siempre estarías ahí, que ese momento sería eterno. Hablábamos de diversas cosas, de diversos sueños, y me sentía repleta de cosas por expresar. Reías, y yo me enamoraba de tu voz, nuevamente. Sonreías al hablar, en tu dulce melodía, y yo caía en tu juego. Pero, ¿cómo escapar?. No puedo alejarme del calor que irradia tu presencia, no puedo desprenderme de esta sensación que me abruma, cual si fuera la primera vez que te escucho.
Creía que sería eterno, y así lo sentía. Pero sin embargo, dijiste algo breve sobre las secuelas del cariño, y desapareciste. Esa melodía se había apagado.

Hasta la próxima, susurré dentro mío.

domingo 13 de julio de 2008

...

Descubrí una noche en tus brazos el refugio que el camino recorrido antaño me oculto, de milagro no morí en tu murmullo eterno de amor escapando a lomos del corcel alado me aleje de tu esplendor.
¿Donde vas?...desprendido del amor, flotando en un mar de lágrimas, bailándole a la luna, ¿dónde vas? Abriré un silencio guardado en mi arcón de sueños sin tinta…

jueves 3 de julio de 2008

...

Silencio. Las palabras no sirven en el vacío.
¿Vacío? Un vacío corazón;
un latido comprometedor.
No lo escuches, no importa.

Revelación. Las palabras equivocadas;
una y otra vez.

La misma oración.
Desvela tu imagen en mi sol.
Luz, necesito al fin.

Recoge las cenizas. Pasado.
Hola, te extraño, ¿quién soy?.

Música. La melodía olvidada; el edén de la razón.
¿Razón? Mentira. Restos de una ilusión.
Palabras. Tu daga envenenada; desángrame.

Te quiero. No puedo. Basta.
Correr. Escapar del alma.
¿Existe?. La siento; duele.

Volver. Una y otra vez.
¿Lo ves?. Necesito ser.
Dame luna. Justifícame.

Rayo dorado de amanecer; efímero.
Silencio. Nuevamente.
¿Nuevo?. Jamás.
Pasado; alimento del alma.
Perdición.

sábado 14 de junio de 2008

Fragmento de "El Matadero".

"Se originó de aquí una especie de guerra intestina entre los estómagos y las conciencias, atizada por el inexorable apetito y las no menos inexorables vociferaciones de los ministros de la Iglesia, quienes, como es su deber, no transigen con vicio alguno que tienda a relajar las costumbres católicas: a lo que se agregaba el estado de flatulencia intestinal de los habitantes, producido por el pescado y los porotos y otros alimentos algo indigestos. Esta guerra se manifestaba por sollozos y gritos descompasados en la peroración de los sermones y por rumores y estruendos subitáneos en las casas y calles de la ciudad o dondequiera concurrían gentes. Alarmóse un tanto el gobierno, tan paternal como previsor, del Restaurador, creyendo aquellos tumultos de origen revolucionario y atribuyéndolos a los mismos salvajes unitarios, cuyas impiedades, según los predicadores federales, habían traído sobre el país la inundación de la cólera divina; tomó activas providencias, desparramó sus esbirros por la población, y por último, bien informado, promulgó un decreto tranquilizador de las conciencias y de los estómagos, encabezado por un considerando muy sabio y piadoso para que a todo trance y arremetiendo por agua y todo, se trajese ganado a los corrales. En efecto, el decimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al matadero del Alto una tropa de cincuenta novillos gordos; cosa poca por cierto para una población acostumbrada a consumir diariamente de 250 a 300, y cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne. ¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!"

Esteban Echeverría.

viernes 13 de junio de 2008

¿Dónde están?

¿Y dónde están ellos ahora? No los encuentro debajo de mis lágrimas, solo en los cofres donde guardo mis sonrisas. Miro hacia atrás y ahí están, distantes, intangibles. Miro hacia adelante y esta niebla no me deja verlos... ¿O será que no están allí? Estiro mi mano más allá del muro de las sombras, y solo encuentro una llama de furia que me envuelve.
Quizás no sepan, quizás. Tal vez no entienden, tal vez. Puede ser que solo esté gritando en silencio, pero en esta calma noche recuerdo todos sus nombres, recuerdo todos sus pasos, y espero oírlos. Espero oir sus voces pronunciando esas palabras que me desespero por oir. Hasta creo poder escucharlos, desde aquel rincón de mi memoria intacta.
¿Dónde están ellos ahora? Ellos a quienes intento darles el cielo, darles mi alma. ¿Dónde está su parte? Este contrato no me resulta beneficioso si no consigo aquel que lo cumpla, pero no puedo romperlos. Mi conciencia, tantas en una, me lo impiden.
Quisiera poder verlos claramente, a todos ustedes, a todos ellos, a todos aquellos, a todos nosotros. Una sonrisa lejana no vale nada en estas épocas tan turbias.
¿Donde están ellos ahora? ¿Donde están?